What About Silence: Django Desencadenado, de Quentin Tarantino (2013)


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Se ha demostrado con los años, Tarantino tiene un impresionante sentido del espectáculo. Ha dejado leyendas del cine contemporáneo que cualquier aficionado no puede dejar de ver y ahora, tras experimentos B y su propia mini saga, se dedica a jugar.

Django Unchained es un reflejo de inglorious Bastards, una película de ficción histórica que recoge todas las normas del género, las machaca y les añade una banda sonora y una lista de cameos para los más memoriosos. En definitiva, usa los clichés a su favor.

En el caso de Django, Tarantino cumple así su sueño de producir un western con todas las letras, citando a Sergio Leone y la versión europea del género hasta en esa estructura narrativa tan conocida y espectacular, con el héroe convirtiendose en superhéroe al final de la película para salvar el día.

Y es la gran cantidad de decisiones bien tomadas lo que permite que esta película sea tan divertida y a buen seguro una de las que se estarán comentando durante semanas.El guión se acerca a la aventura, incluyendo las escenas de aprendizaje acompañadas de funk, con diálogos interminables y muy mordaces, propio de Tarantino.

Christoph Waltz no decepciona, nunca le he visto hacerlo la verdad, Jamie Foxx es agradable como protagonista y Leonardo DiCaprio borda a un histriónico y a veces bipolar negrero de Mississipi.

Visualmente, el colorido y ese constante efecto sobre la imagen que provoca la nostalgia del cine antiguo destacan, pero pronto se ven superadas por el exceso de bolsas de sangre explotando y tiñendo el suelo de rojo.

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Todo es, como no, un homenaje a la serie B, como toda la carrera de Tarantino, mezclándose en esta ocasión con su particular adoración al western. Y el resultado es impresionante, cómico y muy entretenido pese a sumar 2 horas y 45 minutos.

Pero, de la misma forma que Django se refleja en Inglorious Bastards por volver a un pasado real, también hay otro punto de contacto que, personalmente, me chirría en las dos películas y me impide disfrutarlas del todo. Al reventar la cara de Hitler a balazos y al crear la figura de un cazarecompensas negro en el Deep South, Tarantino no está más que materializando sus sueños húmedos.

En estas dos últimas películas tenemos a un director que ha decidido convertir la historia en su patio de juegos moralista, salvando el culo al hacer lo que todo el mundo habría hecho pero que no se atrevió a hacer entonces. Y por el camino se saca una película de acción fácil para satisfacer esa burda actitud de solucionarlo todo con disparos y explosiones.

No creo, como algunos han dicho, que Django Unchained sea racista. La dureza visual de las escenas de maltrato y dominación, así como los discursos de justificación de la esclavitud y el mismo personaje de Samuel L.Jackson lo deja todo muy claro y quien no quiera aceptarlo quizá deba empezar a pensar que tiene un problema.

Pero sí es cierto que convierte un horror y un tema de alta sensibilidad en una historieta, porque reventar cabezas nunca a cerrado un debate y obvia así todos los efectos y prácticas relacionadas con la esclavitud norteamericana, entre las que se incluye el propio mercado cinematográfico.

En estos días queda más que claro que Hollywood absorbe todo lo que le pueda reportar beneficios, sea lo que sea, y en este caso nos encontramos con Lincoln y Django estrenadas con menos de un mes de diferencia. El revisionismo hollywoodiano está servido.

Django Desencadenado (Django Unchained)
Escrita y dirigida por: Quentin Tarantino
Reparto: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L.Jackson
165′, USA, 2013

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