What About Silence: Alpeis, de Yorgos Lanthimos (2011)


Alpeis
Dirección:
Yorgos Lanthimos
Guión:
Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou
Reparto:
Aggeliki Papoulia, Ariane Labed, Johnny Vekris, Aris Servetalis
93′, Grecia, 2011
Osella Dorada al Mejor Guión en Venezia 2011

El recuerdo es un invitado desagradable. Se impone por la fuerza al principio y, cuando finalmente nos hemos hecho a su medida, se deforma, se diluye hasta convertirse en un conjunto de características burdamente esbozadas: un traje azul, una muñequera preferida, una conversación embarazosa, una fragancia, etcétera.

Sin embargo, no tiene porqué ser así. En Alpies,la última y esperada película del director griego Yorgos Lanthimos después de que fascinara conCanino, la muerte no es el final. El recuerdo, aun fresco, puede ser diseccionado a fin de conservarlo, revivirlo o sencillamente acostumbrarse a la ausencia.

En manos de un grupo de actores amateurs, cualquier detalle sobre la persona fallecida es utilizado para construir el personaje y aliviar así el proceso de duelo. Sólo así los padres destrozados, los novios abandonados o los amigos nostálgicos pueden notar el tacto, el olor y fingir por un momento que sigue presente, que sigue a su lado, repitiendo diálogos acartonados por el tiempo y discusiones ya desprovistas de emoción.

Lanthimos sigue la senda deshumanizada que marcó en Canino con una premisa fascinante y muy prometedora: la posibilidad de reducir  la persona a apenas unos elementos perceptibles y recordables. Reducción que acepta voluntariamente la propia familia contratando los servicios de un actor o actriz del que siempre será conciente. Este masoquismo comercializado, junto con el fetichismo aplicado a un recién fallecido, es claramente una bomba emocional.

Sin embargo, Alpeis es una película fría, que mantiene constantemente un tono silencioso hasta que irrumple una violencia que, pese a ser casi siempre emocional y resultante de situaciones absurdas y hasta cierto punto cómicas, también es física, recogiendo también de esta forma la herencia de Canino.

Pero para cuando empiezan a rodar los títulos de crédito parece que todos estos elementos que podrían convertir a Alpeis en una obra maestra aun no han conseguido aunarse. Analizada fríamente, la potente premisa y el toque deshumanizado que recorre el filme serían suficientes, pero el desarrollo del guión avanza siempre un poco asfixiado y esto provoca que la atmósfera se pierda en varios momentos.

La carga emotiva no aguanta hasta el final y el desmembramiento mental de la protagonista nos coge algo fríos. Sí es cierto que el constante juego con la ficción añade sustancia a la mezcla, pero el resultado deja la sensación de que el desarrollo no ha superado a la idea inicial. Algo que, siguiendo la línea de la herencia, no ocurría en Canino.

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