What About Silence: Margaret, de Kenneth Lonergan (2011)


Margaret
Guión y Dirección: Kenneth Lonergan
Reparto: Anna Paquin, J. Smith-Cameron, Jeannie Berlin, Mark Ruffalo, Matt Damon
150′, Estados Unidos de América, 2011

El precio que se paga por vivir en la cima del mundo es una suerte de insensibilidad al dolor ajeno, una desconexión provocada por esa gravedad propia de aquellos que se saben triunfadores, justamente porque ellos inventaron la definición del éxito. Se paga, no se sufre, es un precio y no un dolor.

A esa altura, Lisa (una grandiosa Anna Paquin) puede vivir tranquila. Puede dedicarse a pudrise en su propia ironía, a dinamitar la relación con su madre, a discutir a gritos sobre geopolítica y defender a América del terrorismo en un colegio privado horas después de intentar seducir al profesor de Matemáticas. Lisa sufre, sí, pero porque puede hacerlo, no porque sea inevitable.

Cuando su insensibilidad se satura al causar un accidente fatal, en el que una mujer muere en sus brazos después de varios minutos de agonía, el mundo se abre y le sobreviene la culpa. Pero de la única forma que puede hacerlo alguien que vive en la cima: buscando justicia y reposo moral. Porque en realidad en el Nueva York bien de una chica judía de clase alta la justicia y la tranquilidad moral no son metas o ideales que perseguir, sino soluciones a conflictos puntuales y algo molestos.

Lisa, sin embargo, atraviesa esta fase y avanza más allá. Y es aquí donde el guión de Margaret y la reflexión de Kenneth Lonergan (Puedes contar conmigo, Gangs of New York) demuestran todo su poderío. Todo lo dicho anteriormente es la premisa de la película. Durante las dos horas y media de metraje el objetivo no es situar a esa jovencita egocéntrica en un mundo donde sorprendentemente habitan otras personas, que además parecen sufrir.

No, eso es sólo la pregunta y hay que darle respuesta o almenos intentarlo. Lisa se sabe autocomplaciente, conoce su tendencia al dramatismo y a la necesidad de atención. Conoce sus episodios de ironía altisonante y su tendencia al griterio y la superioridad moral. No es necesario despertarla en ese sentido.

Margaret plantea así una situación difícil e incómoda que a veces se olvida incluso en el cine social. Coloca la pregunta y explora las respuestas y sus incoherencias. Y al final de la película, después de ver el caos en el que se sume la vida de Lisa, desearíamos dejarlo todo en un “pobre niña rica, adolescente, estúpida e histérica”, pero no podemos.

Sorprende y a la vez preocupa que la primera respuesta a este gran ejercicio de análisis que hizo Lonergan fuera una demanda judicial. Porque el rodaje terminó en 2005, pero el proceso de postproducción se alargó durante seis años en los que tanto Fox Searchlight, como los productores independientes y el propio director se demandaron mutuamente por desacuerdos sobre la edición definitiva.

Finalmente, después de que Martin Scorsese y Thelma Schoonmaker remontaran la película, Margaret se quedó en los 150 minutos que se estrenaron a finales del año pasado. La polémica atrajo cierta atención en taquilla, sobre todo en el Reino Unido, pero también dañó las posibilidades del filme y de su director.

Pese a estas incoveniencias legales, el resultado hay que aplaudirlo, porque además de un guión trabajado, complejo e inteligente, la película cuenta con un cast exquisito: la propia Anna Paquin, J. Smith-Cameron como su madre y una ristra de secundarios de lujo que incluyen a Matt Damon, Mark Ruffalo, Jeannie Berlin, Jean Reno (interpretando curiosamente a un empresario colombiano), Matthew Broderick y Kieran Culkin (hermanísimo).

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