Demos la bienvenida a los nuevos Misfits


La tercera temporada de Misfits nos dejó dos cosas claras: el bajón de calidad que ha sufrido la serie desde su inicio (con excepción de un par de capítulos, todo hay que decirlo) y que, en caso de renovar por una cuarta, íbamos a ver un montón de caras nuevas. Y es que si ya tuvimos que acostumbrarnos a la ausencia de carismático Robert Sheehan (Nathan), ahora son Ewan Rheon (Simon), Antonia Thomas (Alisha) y, un poco por sorpresa*, Lauren Socha (Kelly) los que desaparecen del casting, siendo Nathan Stewart-Jarrey (Curtis) el único personaje original que queda.

Si durante la temporada pasada conocimos a Rudy (Joseph Gilgun), ahora serán Jess y Finn quienes se pongan el mono naranja por primera vez. Ella, interpretada por Karla Crome, es una especie de Larry David en femenino, inteligente, propensa a decir lo que piensa y poco dispuesta a seguir demasiadas normas sociales. Finn, en cambio, es un joven inmaduro e ingenuo, con una visión muy infantil de la vida. Nathan McMullen será el encargado de darle vida. Por otra parte tenemos a GregShaun Dooley, el encargado de supervisar a los chicos, quien tendrá problemas para controlar su ira. ¿Conseguirá ser el primer probation worker en sobrevivir?

Pero estas no serán las únicas incorporaciones. Matt Stokoe no cumplirá condena pero interpretará a Alex, un chico guapo a quien no le gusta estar solo, del que nos dicen que será un personaje clave para la temporada. De Abby, el personaje de Natasha O’Keeffe, solo sabemos que le conoceremos más adelante en una fiesta. Además, Seth (Matthew McNulty), pasará a ser un personaje regular.

Nada se sabe de la trama y las únicas pistas que tenemos sobre los nuevos poderes es lo que vemos en la promo que os dejo a continuación, así que tendremos que esperar al estreno, el próximo 28 de octubre, para saber más. ¿Seguiréis viendo Misfits sin sus protagonistas originales?

*Por si no os enterasteis en su momento, Socha fue condenada a 4 meses de prisión por haber dedicado insultos racistas a un taxista, así como a 12 meses bajo supervisión y 80 horas trabajo social no remunerado. Si es que a veces la realidad supera a la ficción…

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