What About Sitges: El Cuerpo, de Oriol Paulo (2012)


El Cuerpo
Dirección
: Oriol Paulo
Guión: Oriol Paulo y Lara Sendim
Reparto: José Coronado, Hugo Silva, Belén Rueda, Aura Garrido
107′, España, 2012

Todo es tan negro en la ópera prima como director de Oriol Paulo: un misterio que nace en una noche cerrada tras un atropello, un detective que acepta un caso tres horas después de aterrizar de vuelta en su país y el descubrimiento casi por pura coincidencia de que un cadáver ha desaparecido en la morgue.

Este perfil Cluedo, sin embargo, no se desarrolla como podríamos imaginar. Desde el principio sabemos quién mató a quién, con qué y en qué lugar. Porque en realidad el verdadero misterio es dónde se encuentra el cadáver o quizá si hay cadáver después de todo.

Paulo confía en que su extraña premisa aguante durante la primera mitad de la película, para que el misterio, el suspense y la incredulidad acaben de arroparla. E incluso se guarda algunos trucos para desconcertar al espectador cínico que apunta rápidamente que esa situación es insostenible si ya tenemos asesino identificado aunque no confeso.

José Coronado, como el detective Jaime Peña, y Hugo Silva, como el viudo Álex Ulloa se encargan de enfrentarse a la tensión acumulada por las medias verdades y las suspicacias. Mientras que Belén Rueda, a través del flashback, se impone en una de sus interpretaciones más potentes. Un trío que se sostiene también con solidez en Aura Garrido, con menor protagonismo pero que ofrece una gran actuación.

Sin embargo, al cruzar el ecuador de la película las sorpresas no son suficientes y comienza a calar la sensación de que estamos ante un episodio largo de Detective Conan, francamente bien ambientado para conseguir la oscuridad de la novela negra adaptada al cine con una buena imagen y una música que cumple su función, pero que no destaca.

El cuestionado realismo corta el ritmo, no acabamos de creer que nadie sea capaz de planear tantas situaciones, y el final tiene que llegar a la carrera para darle a todo la curiosa justificación que tenía y que nunca podríamos haber imaginado. Y es cierto, nunca podríamos haberlo hecho, ya que no hay ningún indicativo previo, ninguna señal, nada.

La imagen, el ritmo del inicio y las interpretaciones salvan, en definitiva, una historia que dialoga con los clásicos de la novela policíaca y que quizá incorpora de ellas un elemento a veces perjudicial: un malo malísimo demasiado inteligente.

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