What About Silence: Tyrannosaur, de Paddy Considine (2011)


Tyrannosaur
Dirección y Guión: Paddy Considine
Reparto: Peter Mullan, Olivia Colman, Eddy Marsan
92′, Reino Unido, 2011
1 BAFTA (director debutante) y Mejor Director y Reparto en Sundance

Entre el niño y el animal, Joseph vive entre dos extremos inusuales, dos figuras que extrañamente han sido contrapuestas y que, en consecuencia, no delimitan un terreno de juego cerrado. Lejos de la antonímia absoluta del Bien y el Mal, el niño y el animal comparten una cierta espontaneidad en sus actos, o almenos una falta de previsibilidad que asusta al adulto. Para Joseph, sin embargo, los perros y su joven vecino Sam son los únicos que le comprenden a él.

En Tyrannosaur, los extremos se radicalizan aun más y el resultado es la bestia. La rabia, explosiva e inconciente, se combina con una simpatía instintiva pero inestable. Pero él no es ni un niño ni un animal. Es un adulto canoso y medio calvo, viudo, solo y desempleado que sobrevive en bares y se destruye entre peleas e insultos. Su bestialidad no es tanto por salvajismo sino por putrefacción. No remite a esa figura del animal inconcebible que amenaza el orden humano, sino que es el resultado de lo violento dentro de ese orden, en la propia civilización.

La fiera encuentra su música tranquilizadora en el aura de Hannah, una frágil cristiana con sus propios demonios a la que acaba dirigiéndose casi sin saber porqué. En ella encuentra la sinceridad suficiente para saberse un ser humano imposible, dañado e irreparable. Pero en ella también encuentra otro espejo en el que mirarse. Su marido representa la bestialidad maquillada y oculta, el maltratador cobarde. Una bestia de las que mean para marcar territorio y ante la que no se puede girar la cabeza para ignorarlo.

El título original (Tyrannosaur) es el chiste privado y la culpa ya agriada de Joseph. El título traducido (Redención) apunta a la superación de esa culpa. Pero, aunque podría esperarse que todo dependiera del perdón cristiano de Hannah, en realidad la redención se produce es a través de la misma rabia. Porque la violencia no sólo tiene una interpretación, sino que en ella cabe desde la dominación y la represión hasta la autodefensa, la supervivencia y la venganza. Tanto en los golpes como en las palabras.

La historia continua, cojeando por saberse lejos de la belleza. La primera película de Paddy Considine consigue huir de la domesticación de la fiera o de la justificación de la violencia. Plantea el drama tal como es, sucio y viciado, sobrealimentado por el pasado. Se trata, sin duda, de una historia pensada, ya que el largometraje no es sino la ampliación de su corto de debut, Dog Altogethertambién con Peter Mullan y Olivia Colman de protagonistas. La pareja de actores es el verdadero sustento de este cuento de mugre y culpa. Muy recomendable, eso sí, con unos buenos subtítulos.

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