What About Silence: Prometheus, de Ridley Scott (2012)


Prometheus
Dirección
: Ridley Scott
Guión: John Spaihts, Damon Lindelof
Reparto: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba
124′, Estados Unidos de América, 2012

Un Demiurgo, de un blanco brillante, como un Dr. Manhattan desteñido llamado Ingeniero, muere. Parece suicidarse o quizá sacrificarse, mientras sus hermanos le abandonan en un planeta vacío. ¿Muere por su gente? ¿Muere por su prole? Quién sabe. Sí, éste es quizá el leitmotiv de una película que apunta a una nueva mitología, un nuevo sentido tras las tres preguntas más trilladas de la filosofía occidental (¿Quienes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?) y que acaba dejando un regusto de “Quien sabe”.

¿Este Demiurgo inmolado se descompone y es el orígen de la sopa primigenia? Quien sabe. ¿Es un accidente? Quien sabe. ¿Necesita Ridley Scott dos horas de metraje para dejarlo todo en un “Quien sabe”? No. No las necesitaba. Porque tras treinta años de preguntas abiertas y spin-offs de centro comercial, la saga Alien parecía que iba a tener su explicación. Y el resultado no es más que otro enigma.

Si bien Scott ya afirmó, entre la enorme algarabía que supuso la promo de la película, que se trata del mismo universo pero no la misma historia, el caso es que Prometheus se vendió pegada a Alien, incluso los primeros borradores apuntaban a un Alien 5, como dijo el primer guionista, John Spaihts. Y aunque quizá alguien me acuse de patalear como un fan histérico, esta película decepciona al intentar algo diferente. No porque se aleje de la saga, sino porque se ve a años luz que busca otra serie de taquillazos y lo hace sin un inicio alentador.

Prometheus no ayuda a la eventual Prometheus 2. Se trata de una película plagada de clichés del género (entre sci-fi y slasher movie) que, pese al conveniente lavado de cara que aporta la innovación en efectos especiales y diseño, se revela vacía tras romper el cascarón de sus pretensiones. La trascendencia de una historia que busca el origen de la humanidad revisitando a Prometeo y que, según podríamos pensar, debería aportarnos respuestas, no hace más que dejarse interrogantes abiertos. Y lo hace con tanto empeño que ya a la mitad de la película se vislumbrá la potencial, pero también evitable, secuela.

Un buen cúmulo de escenas de suspense y acción mantienen el entretenimiento pero en realidad sirven de bulto para llenar una trama porosa. Incluso lo que quizá sea lo mejor de la película, Michael Fassbender como el robot David, los fans de Alien lo captan desde el principio. Lo que nos hace pensar qué hubiera pasado si hubieran reducido el suspense y las explosiones innecesarias para dejar tiempo a la historia que queda por explicar, que es la que nos habían prometido desde un principio. Después de tanta promo, Prometheus se postulaba como un nuevo referente de la ciencia ficción y, de momento, sólo cumple en el apartado visual.

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