What About Silence: Mientras duermes, de Jaume Balagueró (2011)


Mientras duermes
Dirección
: Jaume Balagueró
Guión: Alberto Marini
Reparto: Luis Tosar, Marta Etura, Alberto San Juan
102′, España, 2011
6 premios Gaudí y 1 nominación a los Goya para Luís Tosar

La rutina es un concepto tan dado de sí que parece haberse convertido en el fundamento de todo. Décadas de producción en masa, horarios regulados y actividades de ocio prefabricadas son ya algo tan evidente que incluso los discursos de liberación y evolución personal están excesivamente trillados. “Lucha por tus sueños”, “lánzate a la aventura”, “busca la felicidad”, ¿os suena?

El cine quizá es uno de los canales preferidos para este tipo de historias. Hombres cansados de limitar su testosterona o mujeres (desesperadas) atrapadas en matrimonios sin futuro se embarcan en situaciones insólitas que les enseñan la verdad sobre la vida.

Mientras duermes, sin embargo, tiene la particularidad de huir de este mundo de gominola y piruleta para caer en otro universo también de manga ancha: la locura. César (Luis Tosar) está tan desquiciado con su vida que decide que nadie debe ser feliz. Con la omnipresencia que le garantiza su trabajo de conserje y la sutileza adquirida por años de planificación y odio acumulado, siembra desgracias personalizadas para cada vecino del bloque.

El planteamiento es atractivo y está muy bien llevado. Jaume Balagueró aprovecha los primeros minutos de un guión medido, firmado por Alberto Marini, para asentar una rutina en la que el terror se va filtrando lentamente. César destila maestría en el arte de la intriga y la instigación. Y Tosar, como su intérprete, es capaz de dibujar las múltiples caras de este dopplegänger conciente, alimentado durante años, con gran solvencia.

El único problema es que la trama debe tener un conflicto para funcionar. Y aunque esto suele ser el elemento interesante de las películas, en este caso convierte esta suerte de bodegón de la intriga y la mala leche en un capítulo de El Coyote y el Correcaminos. La grandeza de la premisa, un genio alocado que encuentra su felicidad en forzar la tristeza a través de la maquinación, se diluye cuando César no consigue su objetivo con Clara (Marta Etura).

El optimismo ingenuo de la vecina le hace perder la paciencia y el guión se llena de una comicidad involuntaria en la que la precisión del conserje desparece, y con ella nuestra fascinación por el personaje. El gesto final, el guiño a Funny Games, no hace sino enfriar aun más una película que empieza muy bien, que cuida los detalles y cuenta con un gran reparto pero que poco a poco se desmonta para convertirse en un título entretenido y bien llevado pero no deslumbrante.

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