Cannes 2012: El amor realista de Haneke triunfa


Lo consiguió hace tres años con La Cinta Blanca y ha vuelto a repetir Palma de Oro con Amour. A Michael Haneke le llaman el maestro del terror, pero de una forma opuesta a como se aplica el término a John Carpenter o Dario Argento. Al austríaco se le reconoce una capacidad de angustia que siempre consigue desde el retrato sociológico, lejos del cine de monstruos o de los thrillers claustrofóbicos. En la positividad del mundo contemporáneo, reducido a las apariencias, encuentra Haneke material de sobra para el desbroce, para retirar el plástico de recubrimiento y mostrar la violencia, crueldad y dominación que sustenta ese escaparate.

En Caché fue el colonialismo, en El Tiempo Del Lobo la vida en sociedad y en La Pianista la represión sexual y artística. Con Amour se adentra en el largo y agónico envejecimiento de una Europa ya obsoleta y superada. Georges y Anne (Jean-Louis Trintignant y Emanuelle Riva) son unos personajes poco propios de Haneke: están contentos con su vida. Cultos, ya ancianos, enamorados de la música, disfrutan su amor en casa, con la eventual visita de su hija Eva (Isabel Huppert). Una embolia dejará a Anne paralizada de medio cuerpo y sacudirá la cotidianeidad de la familia.

La crítica ratifica la capacidad del realizador de recrear la angustia y traspasarla al espectador, lo que le ha valido para conseguir su segunda Palma de Oro y situarse así en la lista de dobles ganadores del festival de cine francés por excelencia. El jurado también reconoció a la comedia Reality de Matteo Garrone con su Gran Premio y consideró a Carlos Reygadas como mejor director en un palmarés que parece incontestable.

Sólo nos queda esperar a otoño, cuando se estrenan la mayoría de películas, para poder darles nuestro veredicto.

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