Sacha Baron Cohen vuelve a nadar en polémica con El Dictador


Ali G por su trato de los raperos y las mujeres, Borat por la imagen de Kazajistán y el antisemitismo y Brüno por la mofa del mundo de la moda y de los homosexuales. Los personajes del humorista inglés Sacha Baron Cohen tienen ese valor tan adorado por la publicidad contemporanea: sobresalen, hacen ruido, crean polémica, no dejan a nadie indiferente. Con su última película, El Dictador, vuelve a cargar contra los estereotipos estadounidenses en relación a los árabes adoptando la forma del Almirante General Aladeen, de la falsa república de Wadiya.

Viendo el trailer, que acaba de ser doblado al castellano, Sacha Baron Cohen nos coloca otra vez en una posición incómoda. ¿Es sólo humor facilón o hay una ironía más trabajada? ¿Utiliza los estereotipos para crear debate sobre ellos o sencillamente para provocar y conseguir más publicidad? ¿Criticar unos estereotipos justifica que siga manteniendo otros vivos?

En definitiva, quizá nos saque alguna carcajada seguida de un fuerte sentimiento de culpa, ya sea porque nos estamos riendo de una imagen deformada con consecuencias políticas reales o porque no estamos seguros de entender ese supuesto mensaje profundo.
Vosotros decidís.

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